El tsunami feminista español en 11 capítulos

En: Asociación Las aguadoras En: lunes, octubre 8, 2018 Comentario: 0 Hit: 18

La respuesta a la sentencia de la Manada, el impacto del 8-M y la irrupción del Gobierno con más mujeres de la historia han marcado el ritmo del Me Too en España

El tsunami feminista español en 11 capítulosLAURA FLORIS

El clamor feminista que ha crecido en España en este último año tiene resortes propios más allá del MeToo. Si en Estados Unidos la denuncia partió de un grupo de mujeres relevantes, la movilización autóctona proviene del movimiento social. La indignación de las mujeres tomó fuerza ante la sentencia de La Manada y desembocó en un 8 de Marzo de impacto internacional. Estos son los 11 capítulos de un tsunami feminista que empieza a cambiar España.

1. El detonante: La Manada

El lunes 13 de noviembre de 2017 y bajo una enorme atención mediática comenzó en Pamplona el juicio a La Manada, los cinco hombres acusados de abusar de una chica de 18 años en un portal durante la primera noche de los sanfermines de 2016. La primera explosión llegó el viernes 17: desde Sevilla a Madrid, Barcelona o Valladolid, decenas de ciudades acogieron a miles de personas, en su mayoría mujeres, que protestaron espontáneamente contra un informe encargado por los acusados a unos detectives privados para investigar qué había hecho la víctima en las semanas posteriores al abuso.

Manifestación en Barcelona el 17 de noviembre de 2017 en apoyo a la víctima de La Manada.ampliar fotoManifestación en Barcelona el 17 de noviembre de 2017 en apoyo a la víctima de La Manada. CARLES RIBAS

En España no ha habido un caso Harvey Weinstein como el que desencadenó el movimiento Me Too. En su lugar, las imágenes de los cinco hombres que componían La Manada y los mensajes en los que se jactaban de lo que creían su proeza desataron el hartazgo de millares de mujeres ante lo que percibieron como un machismo sistémico que recorre desde la manera de relacionarse a la práctica judicial. La Manada ha sido en España el detonante de la movilización.

2. Sin nombres y apellidos

“Tengo 32 años y me despierto con miedo cuando se me cae el edredón por las noches”. “Tenía 19, él mostró navaja. De noche, volvía del teatro. No me resistí. Denuncié”. “A los 14 me violó un chico. Él tenía 21”. “Todos los hombres hemos cometido algún tipo de acoso a mujeres”. A finales de abril, casi seis meses después del estallido del Me Too, en España comenzó a despuntar un grito propio bajo el hashtag: #Cuéntalo. Tras la publicación de la sentencia de La Manada, el artículo de la periodista Virginia Alonso, La No violación, dio paso a una cascada de denuncias en la red con un denominador común, el mismo que han reflejado las encuestas: una de cada tres españolas se ha sentido acosada sexualmente al menos una vez, casi la mitad entre las menores de 35. La etiqueta se expandió a América Latina. A diferencia del caso estadounidense, en España no hay encausados con nombres y apellidos.

3. Ellas toman las calles (y las redes y los medios)

La calle se convirtió entonces en el espacio de millares de mujeres que transformaron el 8 de marzo de este año en España en un acontecimiento de impacto internacional. A través de manifestaciones, pancartas y un gigantesco esfuerzo colectivo de coordinación, los lemas como "no es no", "basta" y "solo sí es sí" se multiplicaron. El Día de la Mujer del pasado 8 de marzo fue único en número, en emociones y en reivindicaciones. En ese contexto nació Las Periodistas Paramos. La radio, la televisión y la prensa se quedaron aquel jueves huérfanas de Pepa Bueno, de Àngels Barceló, de Ana Rosa Quintana, de redactoras, reporteras y presentadoras. Ese “paramos” periodístico se extendió a académicas, investigadoras, científicas, artistas, estudiantes, abogadas, enfermeras, deportistas, mujeres del libro y otros ámbitos. Las redes sociales, donde se mueven decenas de campañas contra el patriarcado y sus consecuencias, y los medios de comunicación, que en general se posicionaron a favor de la causa feminista tuvieron un gran papel.

De izquierda a derecha, Justa Montero, Julia Santos, Henar Sastre y Sara Naila, durante la rueda de prensa sobre la huelga feminista.De izquierda a derecha, Justa Montero, Julia Santos, Henar Sastre y Sara Naila, durante la rueda de prensa sobre la huelga feminista. FRAN DEL OLMO EFE

4. Mujeres en el poder

La llegada a La Moncloa de un nuevo Gobierno socialista cambió el paisaje nacional y adquirió también un papel relevante en la visibilización de la mujer. Durante su toma de posesión, Carmen Calvo, vicepresidenta del nuevo Gobierno socialista, dejó unas palabras para la historia: “Así como mantener el secreto de las deliberaciones del consejo de ministras [con pausa y subrayando la A] y ministros”. Otros 13 de los 17 miembros del gabinete de Pedro Sánchez repitieron la fórmula. El Gobierno de Pedro Sánchez es el que mayor proporción de mujeres ha tenido de la historia de España, el que más tiene en Europa y el mundo occidental. Por primera vez, la número dosasume también la cartera de Igualdad y son mujeres quienes encabezan las principales carteras. 11 de los 18 puestos que tiene el Gobierno (incluido el presidente) están encabezadas por mujeres, el 61% del total, un margen mayor que el que obliga la Ley de Igualdad de 2007. Además de las mujeres, el propio presidente Pedro Sánchez es un autoproclamado feminista.

El gobierno que, el pasado junio, formó Pedro Sánchez. El más feminista de la historia.ampliar fotoEl gobierno que, el pasado junio, formó Pedro Sánchez. El más feminista de la historia. ULY MARTÍN

5. Cambio de norma

Pronto, un nuevo lenguaje se empezó a abrir paso. El Gobierno define los vientres de alquiler como “la utilización del cuerpo de las mujeres más pobres”, en palabras de Carmen Calvo, y promete una ley contra la trata y la explotación sexual en una política abiertamente abolicionista. Debates hasta entonces ninguneados se colocan sobre la mesa. Una movilización de expertas juristas presiona hasta lograr que sea una comisión paritaria la que revise los delitos contra la libertad sexual del Código Penal.

La mayoría de estas iniciativas no se han plasmado aún en normativas concretas a excepción del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que se ha abierto paso en el Congreso.

6. La violencia continúa

Un total de 38 mujeres y tres niños han sido asesinados en España en lo que va de 2018, que ha conocido el septiembre más negro desde que hay estadísticas en violencia machista. Aprobado hace ya un año, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género —que respaldaron todos los partidos excepto Podemos, que se abstuvo por considerarlo insuficiente— toma fuerza en estos días en forma de real decreto ley, que ha recibido el respaldo de todos los grupos. Será tramitado en Las Cortes como proyecto de ley para dar continuación a la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, aprobada de 2004.

El pacto devuelve competencias a los Ayuntamientos y permite que las mujeres sean consideradas víctimas para recibir respaldo y ayudas sociales sin necesidad de sentencia judicial. Los cambios en la formación de los jueces están en plena negociación parlamentaria. Si se cierra el acuerdo que las distintas fuerzas políticas ven posible, los magistrados deberán pasar una prueba específica y un periodo de prácticas para ocupar los juzgados de Violencia contra la Mujer, como ocurre con especialidades como Mercantil y Menores.

7. Dificultades en el Ibex

El feminismo ha tocado también la cúpula económica, aunque de forma tímida. “Si me hubiera hecho esta pregunta hace 10 años, le hubiera dicho que no y hoy le digo que sí”, respondía en mayo la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, a la pregunta de si se considera feminista. Su reivindicación fue novedosa en el universo de las altas finanzas, un paisaje repleto de corbatas. Las mujeres solo ocupan el 12,1% de los puestos de alta dirección en el Ibex. El Gobierno anunció a principio de este mes su intención de pasar de las recomendaciones a las sanciones. La futura Ley de Igualdad Salarial prevé hacer obligatorias las cuotas en los consejos de administración. No es una idea en la que esté solo España. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, también cambió de idea. “Solía pensar que no debería haber cuotas, pero he cambiado absolutamente mi opinión al respecto", dijo en septiembre en una cumbre de mujeres en Toronto.

8. Feminismo 'trendy' en los institutos

El feminismo prende también en un universo adolescente que empieza a tomar el relevo. Himnos como Lo malo de Aitana y Ana Guerra, reivindican el terreno de las más jóvenes: “Yo decido el cuándo, el dónde y con quién/ Que voy a darme a mí de una y otra y otra vez/ Lo que tanto me quité, que pa' ti tan poco fue”. Numerosas menores secundaron las movilizaciones el 8 de Marzo con consignas de adolescentes. Algunas eran tan jóvenes que necesitaban un permiso familiar para poder participar en la huelga. El 10,3% de la gente joven se define como feminista, según el CIS.

9. De OT a la RAE

La cultura también empieza a apuntarse y vive su propia aportación al tsunami. Desde las decenas de protocolos contra las agresiones sexuales que se han puesto en marcha en festivales o carteles de ferias del libro, hasta chirigotas feministas, falleras contra el machismo u obras de teatro que reclaman la eliminación de la violencia contra la mujer, recordando nombres olvidados de la historia o abriendo el debate sobre cuestiones candentes, como Consentimiento, de Nina Raine con dirección de Magüi Mira. El arte, en cualquiera de sus formas, es palanca de agitación y movimiento del mundo.

El debate sobre el lenguaje inclusivo en la Real Academia Española ha sido protagonista, como también las letras y los videoclips de Rosalía sobre los celos, la posesión y las ideas obsoletas del amor; las asociaciones para promover e impulsar a las mujeres dentro del mundo de la música o el cine, como las conversaciones de Amaia, Aitana o Ana Guerra en el canal 24 horas de Operación Triunfo sobre su manera de ver el mundo se han abierto paso.

10. Campeonas

La reivindicación alcanza también el mundo del deporte, donde las mujeres deportistas han visto históricamente silenciados sus méritos. A finales de este septiembre, Carlota Castrejana, olímpica de baloncesto en Barcelona y atleta en Sidney, Atenas y Pekín, lo condensó así: “El problema es que las mujeres ganan, pero no mandan. Hay que dimensionar el deporte. Hablamos de visibilidad. Otra cosa es el reconocimiento, cómo se cuentan los éxitos. Se trata de convertir el debate de género en debate de espacios, pero para eso hay que cambiar también la comunicación y el lenguaje”.

Takacs, en el campeonato de España de 50km marcha.Takacs, en el campeonato de España de 50km marcha. MÒNICA TORRES

Pero dos apuntes para este último año. El Burela Pescados Rubén, un equipo de fútbol sala femenino, está ultimando con la Asociación de Jugadoras de Fútbol Sala Femenino el primer convenio colectivo para mujeres deportistas, que recoge, entre otras cláusulas, la renovación inmediata del contrato para las jugadoras embarazadas y ayudas para guarderías y libros de texto. Y en febrero de este mismo año, en Burjassot (Valencia), se cerró la última distancia que las chicas tenían vedada en atletismo, los 50 kilómetros en marcha femenino.

11. El papel de ellos

La implicación de numerosos hombres también ha sido clave en el impulso del feminismo. Muchos llevaban tiempo transitándolo como Miguel LorenteOctavio Salazar y Ritxar Bacete, a los que se suman nuevos compañeros de viaje. También proyectos como los No Sin Mujeres, en Ciencias Sociales y en Energía, una iniciativa en la que los firmantes se comprometen a no participar en actos de más de dos ponentes en los que no haya ninguna mujer; o el proyecto #soy365, de la Fundación Cepaim y Promundo Global, para promover acciones cada día del año comprometiéndose a cuidar, renunciar a privilegios y practicar la igualdad. Poco antes de este 8 de Marzo, Ritxar Bacete lo apuntó en una columna de opinión: “Lo queramos o no, seamos conscientes o no, nos guste más o menos, los hombres estamos en crisis y la masculinidad hegemónica, también”.

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